Con pelito... no hay delito.
Cobre gana cobre, que no huesos de hombre.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Si no quieres decepciones, no te hagas ilusiones.
Echéme a dormir y espulgóme el perro, no la cabeza sino el esquero.
Donde no hubo dolor, no hay caridad ni amor.
A misa, no se va con prisa.
Todo es según el cristal con que se mira.
Al buen segador, nunca se le olvida la hoz.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Comida que escasea, bien se saborea.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Las piedras no hablan.
Mucho val y poco Cuesta, a mal hablar, buena respuesta.
Al buen amanecer no te lo dejes perder.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
El que come aprisa, come mal.
No te acerques a una cabra por delante, a un caballo por detrás, y a un tonto por ningún lado.
El buen vino, venta trae consigo.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
La edad madura es aquella en la que todavía se es joven, pero con mucho más esfuerzo.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
El cornudo es el último que lo sabe.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Pasito a pasito, se va muy lejitos.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
No hay que pedirle peras al olmo.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
No hay mucho que no se acabe, ni poco que no alcance.
Variante: Vale más rodear, que mal pasear.
Hablando del rey de Roma y por aquí asoma.
Mas vale arrepentirse de lo que se hizo que de lo que no se hizo.
En Febrero, el loco, ningún día se parece a otro.
En puerta y en puente nadie se siente.
O comer en plata, o morir ahorcado.
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
El que está a las duras, está a las maduras.
El ladrón juzga por su condición.
Quien dice mal de la pera, ése la lleva.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Año de endrinas, año de espinas.
Las grandes cargas están hechas de pequeños puñados.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.