Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Nunca falta un culo para un bacín.
No hay largo que no se incline, ni enano que no se empine.
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
Qué pacaya te echaste encima!
Estás entre la espada y la pared.
Para mi cualquier petate es colchon.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Ningún Gitano para el andar de su carreta cuando algo se cae de ésta para recogerlo.
Madre quiero ser, e hijos tener.
La cama es buena cosa: quien no puede dormir, reposa.
No te alabes tanto si quieres llegar a santo.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Hablar poco y mal, es mucho hablar.
Contra el flato, bicarbonato.
Quien lee y escribe no pide pan.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
La barba no hace al filósofo
Son más los días que las alegrías.
No paramos de divertirnos porque estemos viejos. Estamos viejos porque paramos de divertirnos.
Uno madrugó y veinte duros encontró, pero más madrugó el que los perdió.
El barro se endurece al fuego, el oro se ablanda.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
No caben dos pies en un zapato.
Lo que no pensé antes de hablar, después de hablado me da que pensar.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Visitas, pocas y corticas.
Si quieres matar a un fraile, quítale la siesta y dale de comer tarde.
Donde no llega la piel del león hay que añadir un poco de la de la zorra.
Sol que mucho pica, o llueve o graniza.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
La buena suerte se pasa, y el saber se queda en casa.
Si buen consejo tomara, otro gallo le cantara.
El peligro que no se teme, más presto viene.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Un zapatero, un sastre y un barbero, tres personas distintas y ninguno es verdadero.
Maderos hay que han dicha, maderos hay que no; de unos hacen santos, y de otros carbón.
La sarna que no pica, a nadie mortifica.
Indio, pájaro y conejo, en tu casa ni aún de viejo.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Criados, enemigos pagados.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Un indio menos, una tortilla mas.
De noche madrugan los arrieros.
De los hijos, el que muere, el más querido.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
El bien no se sabe fuera del hogar, mientras que el mal se transmite a la lejamía.