Llorando nacen todos, riendo ni uno solo.
Mulas y putas siempre piensan unas.
El que se ajunta con gato aprende a maullar.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
El valiente vive hasta que el cobarde quiere.
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
A quien celos no tiene, no tiene verdadero amor.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Los que temen una caída están medio vencidos.
Mira a quien está sobre ti como a tu padre, y a quien está debajo como a tu hijo.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Bienes y males, a la cara salen.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
Del que jura, teme la impostura.
Del mal vino, buena borrachera.
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Las indirectas del padre Cobos.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
De los celos, se engendran los cuernos.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
El que a todos saluda, pronto rompe su cabeza.
Trabaja y no comerás paja.
Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
Los golpes hacen silencio.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
El que no arriesga no gana.
Cantó al alba la perdiz, más le valiera morir.
La alegría todo mal espanta
Cada gallo canta en su gallinero, y el que es bueno, en el suyo y en el ajeno.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Mala es la llaga que con vino no sana.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Agosto, frío el rostro.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Hasta los animales se fastidian.
La verdadera amistad no se hiela durante el invierno
La sardina y el huevo a dedo.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Jugar a dos barajas.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
El tonto con buena memoria recuerda las tonterías propias y las ajenas.
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.