Nadar, nadar, y a la orilla ahogar.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Algo tendrá el agua cuando la bendicen.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Buscar el mediodía a las 14 horas.
A un traidor, dos alevosos.
Dedo encogido, no rebaña el plato.
Mal mascado y bien remojado.
Regalos, regalos, ¡a cuántos buenos hicisteis malos!.
El necio dispara pronto sus dardos.
El amor puro es mejor con algo de puro amor.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.
Fiambre y fiado, saben bien, pero hacen daño.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
A picada de mosca, pieza de sabana. A poco pan, tomar primero.
A las diez en la cama estés.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
Campo bien regado, campo preñado.
El perro permanece perro, aunque sea criado entre leones.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Cuando era moza, meaba por un punto, ahora que soy vieja, méolo todo junto.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
El llanto alivia el quebranto.
Muchas candelitas hacen un Cirio.
A quien duerme, duérmele la hacienda.
Aquí no hay más cera que la que arde.
Variante: El gato escaldado del agua fría huye.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Tanto la lima mordió, que sin dientes se quedó.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Valientes por el diente, conozco yo más de veinte.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
Chancho limpio nunca engorda.
Niebla de Marzo, helada de Mayo.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
Que si fue, que si vino, que si calabaza, que si pepino.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.