Quien más no puede, con su mujer se acuesta.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
Trabaja y no comerás paja.
Todos llorando nacieron, y nadie muere riendo.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Quien es amigo de todos es muy rico o muy pobre
Dama tocada, dama jugada.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
La democracia también genera hombres deshonestos
No hay boda sin tornaboda.
Como pecas, pagas.
Moza, sabe estotro: que de la perdiz el pecho y del conejo el lomo.
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
El amor nunca se paga sino con puro amor.
Tempran es la castaña que por Mayo Regan.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Chilla más que un camionao é pollos.
En amores o en dinero, no existe amigo sincero.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
El movimiento vence al frío, la inmovilidad vence al calor
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Valiente que huye una vez, es que se guarda para otra vez.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
El invierno es el infierno de los míseros
Habladas o escritas las palabras, sobran las que no hacen falta.
Las palabras son como las piedras, que no se pueden revocar.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Cada mochuelo, a su olivo.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
A ama gruñona, criada rezongona.
El corazón es un guía que los pies siguen
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Para putas y buen pan, Villanubla y Zaratán.
Amar a todos, confiar en nadie.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
La barba no hace al filósofo
Buitres y milanos, primos hermanos.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
Más vale un "ya" que cien "después se hará".