El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Casa en que no hay un viejo, no vale un arvejo.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
A la mujer y al aguardiente, ¡de repente!.
Los pájaros pueden olvidar la trampa, pero la trampa no olvida a los pájaros.
Ten cuidado que un perro negro no se meta en medio
Ausentes y fallecidos, ni éstos bien amados, ni aquellos bien venidos.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
El bebedor fino, a sorbitos bebe el vino.
Solo se consume el que no ama, pero quien ama da hasta los huesos a los demás
Falsos diamantes no engañan a nadie sino en pueblos grandes.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
El nosotros anula el yo.
Es ilusión fementida, un mundo a nuestra medida.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
El vino y la verdad, sin aguar.
Casa de tierra, caballo de hierba, amigo de verba, todo es mierda.
Cuando llueve y hace frío , hace la vieja su vestido.
El buen vino sin ramo se vende.
Dos cojos nunca se miran con buenos ojos; y dos bizcos, con más motivo.
El amor lo perdona todo.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
El heroísmo consiste en aguantar un minuto más.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
No hay manjar que no empalague, ni vicio que no enfade.
Cuando la olla hirbiendo se desborda, ella misma se calma.
Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Hombre anciano, cuando muere poco llorado.
Hay que presumir de tener muchos amigos pero creérselo poco
El que muda de amo, muda de hado.
Canción de la transición.
Estoy hasta las manos.
El pan, con ojos, el queso ciego, y el vino añejo.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Al cabo de un año, las mañas de su amo.
Si quieres saber quien es Periquillo, dale un destinillo.
Las letras y la virtud, mocedad y senitud.
Si iniciaste el camino por voluntad propia mil ri parecen uno solo. (El ri es una unidad de medida de longitud japonesa)
Más vale tender la mano que el cuello.
Me fui a confesar con un padre capuchino, y me puso de penitencia que me casara contigo.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
En los meses de erre, en piedra no te sientes.