¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Buena es la vida de aldea por un rato, más no por un año.
Cuanto más primos, más adentro.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
El que se casa con una mujer guapa, hasta los cuarenta años el miedo no se le escapa.
La mujer y la gallina, pequeñina.
La vida es corta como la escalera de un gallinero y encima repleta de mierda.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Bodas y aguas, como son guiadas.
Desconfiad de la mujer que habla de su virtud y del hombre que habla de su honestidad.
Írsele a uno el santo al cielo.
El cuclillo, solo sabe su estribillo.
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
Lo mejor que hizo Dios fue un día detrás del otro.
Como la lengua es falsa y el corazón no, dice la lengua lo que no siente el corazón.
Donde va el mar, que vayan las arenas.
A la vejez aladares de pez.
El que no te ama, burlando te difama.
Gota a gota, la mar se agota.
La amiga y la espada antes dada que prestada.
Abril llovedero, llena el granero.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
La petición es cálida, el agradecimiento es frío.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Refregadas, duelen más las llagas.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Los héroes que saben sacrificarse mejor, son los que mejor saben matar
Una buena mañana hace buena la jornada.
Con promesas no se cubre la mesa.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
En casa del mezquino, más manda la mujer que el marido.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
El mirón mirar, pero sin chistar.
El que bien te quiere no te engaña.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Cuando Febrero no febrerea, Marzo marcea.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
El que da, no debe volver a acordarse, pero el que recibe, nunca debe olvidar.
Pa'trás como las del marrano.
La oración de los rectos en su gozo.
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Las palabras no tienen alas pero pueden volar miles de kilómetros
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.