Matrimonio repentino, muchacho cincomesino.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
El amor y el buñuelo han de comerse en caliente.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Olla con gallina, la mejor medicina.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Lobos de la misma camada.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
Frío hace, no me place; pan caliente bien me sabe y a la lumbre bien me huelgo y en la cama bien me extiendo: moza lozana, conmigo en la cama.
Las flores bonitas no dan buenos frutos.
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Según hagas tu cama, así dormirás.
Años de higos, años de amigos.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Cuando no está preso lo andan buscando.
Más verga que el Trica programando.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Por enero florece el romero.
Nunca anochece donde se ama.
Ahí está la madre del cordero.
Caminito comenzado, es medio andado.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
El amor es para los hombres el estado natural del alma
Juntos pero no revueltos.
El corazón de un niño: espera lo que desea.
Más vale mujer triste que marido que embiste.
Confía en lo que ves
La barca pasa, la orilla queda
El amor no quiere consejo.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Bueno y barato, no caben en un zapato.
Nunca lamentes que te estas haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado ese privilegio.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Un clavo saca a otro clavo.