Escucha tu corazón... que sabe.
Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Con buenos modos se consigue todo
Para los aduladores no hay rico necio ni pobre discreto.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
Mi marido va a la mar, chirlos mirlos va a buscar.
Las muchachas en la fuente, tornar a casa no tienen en la mente.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
Remo corto, barca pequeña.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Que en el año nuevo lleves la mano derecha extendida siempre para ofrecer amistad, nunca para pedir.
Quizás nunca escucharas las cosas que quieres oir de la persona que quisieras que las dijera, pero no seas tan sordo para no oirlas de la persona que te las dice desde su corazon.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Según hagas tu cama, así dormirás.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
De la casada y la separada, dos cucharadas.
A quien habla a tus espaldas, el trasero le responde.
Cuando la vieja se alegra, de su boda se acuerda.
El amor no quiere consejo.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
La hora más obscura es justo antes del amanecer.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
Nada sabe su violín y todos los sones toca
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Lo que se aprende en la cuna siempre dura.
El que con locura ama, nunca llega hasta la cama.
Años de higos, años de amigos.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Olla con gallina, la mejor medicina.
Si el mozo supiese y el viejo pudiese, no habría cosa que no se hiciese.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
Suegras, nueras y cuñadas, son asas de caldera mal arregladas.
El amor es para los hombres el estado natural del alma
La viuda rica, con un ojo llora y con el otro repica.
Confía en lo que ves
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
El cerdo no sueña con rosas, sino con bellotas.
Lobos de la misma camada.
Caminito comenzado, es medio andado.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Por enero florece el romero.
Mujer en la ventana, o puta o ENAMORADA.
Las flores bonitas no dan buenos frutos.
Los pensamientos no pagan peaje
Nunca anochece donde se ama.
Cuando no está preso lo andan buscando.