Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Una copa a las once, son once a la una.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
Por rico que sea un hombre, ha menester al pobre.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
A cuarto vale la vaca, y si no hay cuarto no hay vaca.
En la casa del cura siempre hay hartura.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Hagas lo que hagas, no te olvides de las bragas.
No hay moza fea ni moneda de oro que tosca sea.
Los puñales y las lanzas no son tan afilados como las palabras.
Calenturas de Mayo, salud para todo el año.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Llega lo inesperado y malogra todo lo pensado.
Lo que el malvado teme, eso le ocurre; lo que el justo desea, eso recibe.
A misa, no se va con prisa.
No todos lloramos el mismo día.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
Sin bolsa llena, ni rubia ni morena.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Como se vive, se muere.
Hablar poquito, y mear clarito.
Llevando cada camino un grano, abastece la hormiga su granero para todo el año.
A caballo que vuela, ¿para qué la espuela?.
Médicos errados, papeles mal guardados y mujeres atrevidas, quitan las vidas.
No siempre es mejor el que más te gusta.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
Mujer ventana, poco costura.
Abril y Mayo, la llave de todo el año.
A la mujer, búscala fina y limpia, que gorda y sucia ya se hará.
Es mejor un buen rumor que una mala noticia.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
Pisarás el umbral del bienestar, cuando empieces a sentirte satisfecho con apenas nada.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
No hay bien que dure, ni mal que no se acabe.
Deja tranquilos a los perros que duermen.
Que largos son los años en la niñez y como se acortan en la vejez.
Antes de ser un dragón, hay que sufrir como una hormiga
El tronco de enero, no le pongas en el humero.
Volverse la albarda a la barriga.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Chico pueblo, grande infierno.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.