Agua tardera, agua maicera.
Lo que va viene.
En la hacienda o el hogar, mejor atajar que arrear.
De la carta al timón, al revés la corrección.
Aunque me visto de lana, no soy oveja.
No hay nadie más sordo que quien no escucha los consejos de otro.
La paciencia es buena cura para todas las heridas.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Tanto pedo para cagar aguado.
Año malo para el molinero, bueno para el burro.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Modestia exagerada, modestia falsa.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Vendrán por lana y saldrán trasquilados.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Dios nos libre del día de las alabanzas.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Le busca las cinco patas al gato.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
Tanto tiempo en el campo y no conoces el matojo.
Agua de por San Juan, quita vino y no da pan.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
A los enemigos bárreles el camino.
Parecerse como un huevo a una castaña.
Más vale ser una mal realizador, que un magnífico ideador.
Sin vino, no tendría el concejo tino.
El Diablo no se harta de romper suelas.
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
Nunca mates una mosca sobre la cabeza de un tigre.
Jugarse hasta la camisa.
A la larga, el galgo a la liebre mata.
Fíate del santo y no le prendas vela.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
Plata de cura, ni luce ni dura.
El oro luce, y la virtud reluce.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Donde hubo pan migajas quedan.
A diente cogen la liebre.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Malo si izan, y malo, si no izan.
Cuando el invierno es lluvioso, el verano es abundoso.