El ojo del amo hace más que sus manos.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Cuando suga la abeja, se vuelve cera y miel; cuando la araña, veneno y hielo.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
La nobleza y los blasones, nada valen sin doblones.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
Año bisiesto, hambre en el cesto.
Cuando dios da pan duro, da dientes fuertes.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
Escarmentar en cabeza ajena, doctrina buena.
Vale más rodear que mal andar.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Algo tendrá el matrimonio, cuando necesita bendición de cura.
El dar y el tener, seso ha de menester.
La de los huevos soy yo, dijo la gallina.
Deja la cama al ser de día y vivirás con alegría.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
Els lladres grans enforquen als petits.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
El que te presta oídos es porque también quiere hablar.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Se aprende poco con la victoria, en cambio, mucho con la derrota.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Quien te toca y se chupa los dedos, si te mueres, te comerá
Años nones son los peores.
Caballo chiquillo, siempre potrillo, caballo grande aunque no ande.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
Olla tiznada, bien es guisada.
El mejor escribano echa un borrón.
Cuando el invierno es lluvioso, el verano es abundoso.
El buen enero, frío y seco.
Quien aprisa asa, quemado come.
Con un huerto y un malvar, hay medicinas para un lugar.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
Julio, siega y pon tres cubos.
La muerte, al pobre no se atreve.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
El necio se divierte con su mala conducta, pero el sabio se recrea con la sabiduría.
A diente cogen la liebre.
Las desgracias no vienen solas.
El comer y el rascar no quieren más que empezar.
Un ojo al gato y otro al garabato.