Tanto pedo para cagar aguado.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Resbalada no es caída, pero es cosa parecida.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
De los escarmentados nacen los avisados.
Mientras hay unos que madrugan, hay otros que no se acuestan.
Se cazan más moscas con miel que con vinagre.
Santo que no es visto no es adorado.
Los más completos varones, se amarran los pantalones.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Piedra que rueda, no crea moho.
Zanja tu cuestión por albedrío de buen varón.
Yo me quejaba que no tenía zapatos, hasta que me encontré a alguien que no tenía pies.
Sobre advertencia no hay engaño.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Alazán tostado, antes muerto que cansado.
Cada deuda, por pequeña que sea, es el anillo de un grillete.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Compañía del ahorcado: ir con él y dejarle colgado.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
El que con lobos anda a aullar aprende.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
No hables mal de las mujeres si te espera una en casa.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
El queso y el barbecho, de Mayo sea hecho.
La lima, lima a la lima.
Indio comido indio ido.
Carne de cochino, pide vino.
Como soy del campo, aquí me lo zampo.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
A dos puyas no hay toro bravo.
Hay que poner las cartas sobre la mesa.
La muerte todas las medidas vierte.
El buen vinagre del buen vino sale.
Tu secreto debe pasar a ser parte de tu sangre.
Cuerpo en la cama, sino duerme, descansa.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
Dar la callada por respuesta.
Le quieren enseñar al padrecito a rezar el Padre Nuestro.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
Al viejo se le cae el diente pero no la simiente.
El vendedor de habas siempre dice que cuecen bien.
Amar y saber, todo no puede ser.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Juntos por el mundo van el bien y el mal.