Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Pecado callado, medio perdonado.
Para todos hay un cementerio.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
De tal jarro, tal tepalcate.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
La paciencia cura todos los males, pero ¿cuántos tienen suficiente paciencia hasta que se cure el mal?
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Niebla en alto, lluvias en bajo.
Sale más caro el candil que la vela.
Si marzo no marcea, abril ventisquea.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Muchos se ufanan, pero pocos se afanan.
Cuando uno no sabe bailar, dice que el suelo está húmedo.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
El que nada duda, nada sabe.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Donde hay juncos, agua hay junto.
Guárdese el cojo y no eche la capa al toro.
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
El borriquito delante, para que no se espante.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Zurdos y cojos, denme en los ojos.
A carnicera por barba, y caiga quien caiga.
Los ojos son el espejo del alma.
Mujer sin varón, ojal sin botón.
La amistad es como la piel seca de la banana: si se tira de ella se rompe, si se hace lo contrario las fibras se separan
El sabio calla, el tonto otorga.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
Las personas que tienen muchas faltas, son las que más critican a otros.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Quien hace malas, barrunta largas.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
Las penas con pan son buenas.
Para que no se espante el borrico por delante.
Cuando salta la liebre no hay galgo cojo.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Cuanto más se sabe, menos se asegura.
Las maldiciones son como las procesiones; por donde salieron vuelven a entrar.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Siempre que llueve, escampa.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
Nunca faltara un tiesto para una buena mierda.
En aguas de extrema limpidez no puede haber peces, y hombre extremadamente exigente no puede tener compañeros.