Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
El que avisa no es traidor.
Cuando en Abril truena, noticia buena.
Cuando Noviembre acaba ya el invierno empieza.
Variante: El gato escaldado del agua fría huye.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Canta la rana, y ni tiene pluma, ni pelo, ni lana.
En Octubre echa pan y cubre.
Para darse importancia, dice que viene de Francia.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
Predicar en desierto, sermón perdido.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
El mandar no tiene par.
Cada cual es dueño de su miedo.
Cuando llueve y graniza hace la vieja longaniza.
Estás entre la espada y la pared.
El malo siempre piensa engaño.
Mira quien eres y no por quien te tienes.
Agua fría y borona caliente, hacen buen diente.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
La necesidad es la madre de la imaginación.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
El que no arriesga no gana.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
San Julián, guarda vino y guarda pan.
Come, duerme y engorda, y si te llamaren, hazte la sorda.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Amigos que admiten regalos, ¡malo, malo!.
Las injurias o bien vengadas o bien aguantadas.
Los encargos con dinero no se olvidan.
A casa del amigo rico, irás siendo requerido, y a casa del necesitado, irás sin ser llamado.
Sacar lo que el negro en el sermón: los pies fríos y la cabeza caliente.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
Tabernero que bebe, termina donde no debe.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Cada panadero blasona de sus panes.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Quien no ha probado lo amargo no sabe lo que es dulce.
El que depende de otro come mal y cena peor.
Cada hombre cuerdo lleva un loco dentro.