No da quien tiene, sino quien quiere.
Que los pájaros de la preocupación y la inquietud vuelen sobre tu cabeza no lo puedes evitar; pero que aniden en tu pelo si lo puedes prevenir.
Del agua fría el gato escaldado huye.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
Buey suelto, rey muerto.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Llegar a punto de caramelo.
A caballo comedor, cabestro corto.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
En Noviembre, quien cava, el tiempo pierde.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Fruta prohibida, más apetecida.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
Bebo lo tinto y meo lo claro.
El avariento nunca está contento.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
A quien te quiere bien, en la cara se le ve.
El que tiene la plata pone la música.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
Buena es la carne; buena es la cecina; mejor es la cocina.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
La zamarra mala, adentro la lana, y la buena, carnaza afuera.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
Alzada en Abril y binada en Mayo, cedacico para otro año.
No le llames trigo hasta que esté en el silo.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
No hay tal reja como el culo de la oveja.
Todas las horas hieren. La última mata.
Fingir locura, es a veces cordura.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Para la virtud somos de piedra, y para el vicio somos de cera.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
No hay cosa que fin no tenga, a la corta o a la luenga.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Si no sabes dónde vas, al menos debes saber de dónde vienes.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
El temor modifica tu conducta.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Cuando llegues a la última página, cierra el libro.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.
Y vuelta la burra al trigo.
Hay ropa tendida.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.