Fiado y bien pagado, no disminuye estado.
La alegría es un tesoro que vale más que el oro.
El malo siempre piensa engaño.
De buenas intenciones, está empedrado el infierno.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Si el hombre se lanza a buscar el éxito en la ejecución de un momento, lo anula.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Quien no sabe bailar dice que los tambores no valen para nada.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Muerto está el ausente, y vivo el presente.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Después de la tempestad, viene la calma.
Cuenta por bienes los males que no tienes.
Dios no cumple antojos, ni endereza jorobados.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
El que debajo de una hoja se posa, dos veces se moja.
Al que quiera celeste, que le cueste.
Donde pan comes migas quedan.
Cuando Noviembre acaba ya el invierno empieza.
Fingir locura, es a veces cordura.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
El que avisa no es traidor.
Comer y beber echa la casa a perder; dormir y holgar no la puede ganar.
Cada agujetero alaba sus agujetas.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
No le pidas trigo a la tierra que no riegues a diario.
De la noche a la mañana pierde la ovejas su lana.
Cacarear y no poner, bueno no es.
El ruin buey, holgando se descuerna.
No resulta dulce el melón recogido cuando está verde.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Al mal hecho, ruego y pecho.
De quien a la cara no mira, todo hombre discreto desconfía.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
La buena lectura, distrae, enseña y cura.
El que quiere a la col, quiere las hojas de alrededor.
A "ayer" lo conocí, pero a "mañana" nunca lo vi.
Una cena sin vino, es como un día sin sol.
El danzante tiene cuatro chiquitillos y todos son danzantillos.
El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio.
Agua que va río abajo, arriba no ha de volver.
Fruta prohibida, más apetecida.
La mentira y la torta, debe ser gorda.
El hijo del judío a fraile se ha metido.
Casa de piedra, firme y duradera; casa de tierra, casa de mierda.
El avariento nunca está contento.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
Darle castañas al castañero, tiene salero.