En buenas manos está el pandero que lo sabrá bien tañer.
Cuando las dos partes arguyen muchas razones, el prudente cede primero.
Morir rico tras vivir pobre, llámale bestia y no hombre.
Cuando de visita te pierdo, si te vi ya no me acuerdo.
La cera se destruye y la procesión no camina.
En Abril aguas mil, coladas por un mandil; en Mayo, tres o cuatro, y ésas con buen barro.
Perro que ladra no muerde.
La buena vaina no hace buena la espada.
La zorra vieja vuélvese bermeja.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
La necesidad hace maestros.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
De caballo de regalo a rocín de molinero.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Con un pozo y un malvar, boticario de un lugar.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
Al fisgón cuando menos un trompón.
Hacer una cosa contra viento y marea.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
Si a estribor gaviotas ves, la otra banda babor es.
El azul es extraído del índigo y es más azul (fuerte) que él.
El que se rompe los dientes con la cáscara raramente come la almendra.
No plantes viña junto a camino, porque todo el que pasa coge un racimo.
El flojo trabaja doble.
La lluvia de Abril cabe en un barril.
En casa llena no hay mujer mala.
Intimidad, con ninguno; trato, con todo el mundo.
Algo quiere la coneja, cuando mueve las orejas.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Agosto, frío el rostro.
Hebra larga, costurera corta.
Lo que humedecido viene, muy prontico se reviene.
Ni con cada mal al físico, ni con cada pleito al letrado, ni con cada sed al jarro.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
No da quien tiene, sino quien quiere.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
Quien tiene candela, jamás se congela.
Si al construir se escuchara el consejo de todo el mundo, el techo nunca se llegaría a poner.
Nada puede decirse, que no se haya dicho.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
La tontería se sitúa siempre en primera fila para ser vista. La inteligencia, por el contrario, se sitúa detrás para observar.
Estás entre la espada y la pared.
Es tan bueno, que confunde las películas con la realidad.
Harto fue de desgraciada la que nunca la dijeron nada.
En buena casa, mal inquilino.
La prisa es la madre de la imperfección.