En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
De cada diez hombres favorecidos, cinco contentos y cuatro desagradecidos.
Tripa vacía, suena pronto.
Mal de gota y de locura, tarde tiene cura.
Más vale riqueza de corazón que riqueza de posesión.
Ni boda pobre, ni mortuorio rico.
Guarda pan para Mayo y leña para Abril, que no sabes el tiempo que ha de venir.
Ocho de invierno y cuatro de infierno.
La vida es un juego.
La lengua del justo está detrás del corazón, más la del necio va siempre delante, suelta y dicharachera.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Un yerro, padre es de ciento.
Sin violencia permanece y prospera en medio de sus libros y pinturas, existe la ciudad de Tenochtitlan.
Amistad por interés, no dura porque no lo es.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
El avaro se roba a sí mismo. El pródigo, a sus herederos.
Lo imposible, en vano se pide.
Las penas no matan, pero rematan.
De los muertos no se hable sino bien.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Muerte la gata, los RATONES bailan.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
Quien presta, no cobra; si cobra, no todo, y si todo, no tal, y si tal enemigo mortal.
Quién encuentra a un amigo, encuentra a un tesoro.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
Casa en la que vivas, viña de la que bebas y tierras cuantas veas y puedas.
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Fue por lana el avispado, pero volvió trasquilado.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Ve donde no te llaman y volverás con las orejas gachas.
Agrada y te agradarán.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Comiendo pan y morcilla, nadie tiene pesadilla.
Las mujeres por poco se quejan y por menos se ensoberbecen.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Para amigos, todos; para enemigos, uno solo.
Ocho días antes se arremanga el fraile.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
Un tropezón puede prevenir una caída.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
La vida pende de un hilo.
La barriga llena da poca pena.
El dolor hace pensar al hombre. El pensamiento hace al hombre sabio. La sabiduría nos conduce a la verdad.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Zancas vanas, zancas vanas, temprano espigas y tarde granas.
Primero fui yo puta que tu rufián.