A largos días, largos trabajos.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
Si no tienes a alguien en la casa de los ídolos, no beberás leche de coco
Pan a hartura y vino a mesura.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
La miseria es como la tos, no se puede esconder.
No valdees aguas desconocidas.
Idos y muertos es lo mesmo.
Puede que un hombre sea malo y buenos sus modales.
El vino no tiene vergüenza.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Más vale comer pan con amor, que pollo con dolor.
Moza que con todos bromea, no se si lo es, pero quizás lo sea.
Que dulce queda la mano al que da.
Levántate con el cordero y acuéstate con la calandria, y vivirás vida larga.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Zanahorias, no; cosas que unten la barba quiero yo.
Belleza a los sesenta, doila al diablo.
Busca una luz en lugar de estar maldiciendo eternamente la oscuridad.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Que a la corta, que a la larga, todo se paga.
Cada palo que aguante su vela.
Ayer putas y hoy comadres.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.
El peor coche siempre se lleva la mejor mazorca.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
Todo lo que vivimos es digno de ser vivido.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
Alegría, belleza cría.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
No siempre el mejor camino es el más corto.
Un real de deuda, otro acarrea.
Al hombre valiente, espada corta.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
De un perro roñoso no pueden nacer perros lobos
El vino es la leche de los viejos.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
El que tiene más galío, traga más pinol.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
Si da el cántaro en la piedra, o la piedra en el cántaro, mal para el cántaro.
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.
Al cielo nadie va con ojos secos.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
No desesperes: de las nubes más negras cae un agua que es limpia y fecunda.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
A caballo que te regalan no pongas reparos en la capa.
Heredad por heredad, una hija en la vieja edad.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.