A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Amigo del buen tiempo mudase con el viento.
Cambio de costumes al viejo cuéstale el pellejo.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
¡La carne da carne y el vino da sangre!
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Hay mujeres, mujercillas, monicacas y monicaquillas.
Mejor precavido, que arrepentido.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
El hablar es plata y el callar es oro.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
A tal puta, tal rufián.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
Boca abierta, dientes de oro.
Quien dijo miedo, detrás de un palo.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Amigo traidorcillo, más hiere que un cuchillo.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
Muestra gran respeto por tu semejante.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Consejo tardío, consejo baldío.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
No saber una jota.
Veinte con sesenta, o sepultura o cornamenta.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
¿Por qué lanzarse al agua antes de que la barca haya naufragado?
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Reinos y dineros no quieren compañeros.
A la mujer por lo que valga, no por lo que traiga.
Libros, caminos y días dan al hombre sabiduría.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
El toro y el vergonzoso poco duran en el coso.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Cada gallina a su gallinero.
Obra comenzada, no te la vea suegra ni cuñada.
Si preguntas sentirás vergüenza un minuto, si no lo haces sentirás vergüenza toda la vida.
Al gorrino y al melón, calor.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Trata con escama y tino a los que no beben vino.
Las ofensas se escriben en el mármol, los beneficios sobre la arena.
Libro prestado, libro perdido.
El año nuevo nos viene anunciando cuando Diciembre se va tiritando.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.