El que no arriesga, no pasa el río.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
El embustero es un almacén de promesas y de excusas.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
El guaro, las mujeres y el tabaco ponen al hombre flaco.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
Boda y cofradía, no es para cada día.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Cuando canta la rana, buena semana.
La crítica debería de ser como la piedra de afilar, que aguza sin cortar.
Ave por ave, el carnero si volare.
Cuando una puerta se cierra, ciento se abren.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Al desdén con el desdén.
Cinco dedos son hermanos, no iguales.
Te lo digo a ti, mi nuera; entiendelo ti mi suegra.
Lo que uno no quiere, otros lo desean.
La mujer del marinero, cuando hay pesca, tiene dinero.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
De copiosas cenas están muchas sepulturas llenas; pero de no cenar, muchas más.
La puta de Toro y la trucha del Duero.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Es de los enemigos, no de los amigos que las ciudades aprendan la leccion de construir murallas altas.
Si nadie habita una casa, ésta pronto se caerá.
Del buen vecino sale el buen amigo.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Cazador y cazado confían en Dios.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
De todos olvidado, muerto y no enterrado.
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Cada cual en su corral.
Toda desgracia es una lección.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Mas se perdió en Cuba, y venían cantando.
Al romero que se le seca el pan en el zurrón, no le tengas compasión.
No ofende quien quiere sino quien puede.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Verifica siete veces antes de cuestionar a una persona.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Madre vieja y camisa rota no es deshonra.