El mosquito de uno es el camello de otro.
Gallina que canta, de poner viene.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Ni camino sin atajo ni campana sin badajo.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Con uno solo de sus cabellos una mujer puede arrastrar un elefante.
Donde entra la cabeza, entra la cola
Campanitas de Toledo, óigoos y no os veo.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Para roer, la cabra, y para el colchón, la lana.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
Castígame mi madre, y yo trómposelas.
Alba de Tormes, llena de putas, más de ladrones, mira tu capa donde la pones.
Te perdono el mal que me haces nomás por lo bien que me caes.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
Las aguilas vuelan alto, las aguilas no papan moscas.
Riachuelos pequeños forman grandes rios.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Vamos arando dijo la mosca, sobre lo cachos del buey. Siempre uno trabajo mas que otro.
Juego y paseo, solo para recreo.
Cada cual en su corral.
Si el/ella puede hacerlo, significa que yo puedo hacerlo mejor!
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Donde no hay regla se pone ella.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Empieza a cuidar la naturaleza y la naturaleza cuidará de ti.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
Tal es la suerte de todo libro prestado: que es perdido a veces y siempre estropeado.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
Hay que amarrar el tamal.
Juventud licenciosa, vejez penosa.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Cuando las olas se han aquietado y el agua está en calma, entonces se refleja la luz y se puede vislumbrar el fondo.
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Cuando uno va para viejo, es más fácil pillar una liebre que un conejo.
Cazador y cazado confían en Dios.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
Las espinacas son la escoba del estómago.
No todo es miel sobre hojuelas.
Boda y cofradía, no es para cada día.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.