Cada día un grano pon, y harás un montón.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Hombre que el bien no agradece solo el desprecio merece.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Veinte años puta y uno soltera, tan buena soy como cualquiera.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
Crea fama y acuéstate a dormir.
El rico nunca está satisfecho.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
El diez de Abril, al cuco verás venir.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Entre pitos y flautas.
Un abuelo es como un caballo salvaje que ha sido entrenado por su hijo para que lo cabalgue su nieto.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Fiar es de hombre bobo, pues es pagar lo que come otro.
El melón por la mañana, oro; por la tarde, plata; por la noche, mata.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
En casa del músico, todos saben cantar.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Día que pasa, día que no, día perdido.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Jugar a dos barajas.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Mujer hermosa, mujer vanidosa.
Quien a dos amos sirve, siempre termina mal.
Quien cerca halla, cerca calla.
El juego de Venus no es para hombres viejos.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
Las tres ces que matan a los viejos: caída, cólico o cursos.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Marzo airoso, Abril lluvioso sacan a Mayo florido y hermoso.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
El tiempo es como una flecha que vuela.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Matar pulgas a balazos.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.