Vive en paz, pasa la vida en calma!
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
La suerte nunca da, solo presta.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
El que ríe el último, ríe dos veces.
El interés es más fuerte que el amor.
Los árboles más viejos dan los frutos más dulces.
Del lobo un pelo.
Entre hoz y vencejo muere la mujer y huye el mancebo.
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Quien con mocos va a la guerra con mocos vuelve de ella.
Hace tiempo solía meditar durante muchos días seguidos, pero vivir un breve espacio de tiempo vale más; hace un tiempo solía ponerme de puntillas para mirar lejos, es mejor ampliar el propio horizonte subiendo a un montículo
A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
La mentira dura hasta que la verdad florece.
De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso.
De la perdiz, lo que mira al suelo; del conejo, lo que mira al cielo.
El vino es la teta del viejo.
¡No nos mires, unete! (Transición española).
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Fiado se murió, mala paga lo mató.
En priesa me ves, y doncellez me demandas.
Amigo que quiere mi capa es ladrón de solapa.
Nunca falta un roto para un descosido.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Agua trae en el cuerpo luna con cerco.
Hacer un viaje y dos mandados.
Cuando viene la golondrina, el verano está encima.
Es en vano dar razones cuando no las escuchan.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Gato, rey y mujer, no saben agradecer.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
La desgracia también visita a los ricos, pero a los pobres lo hace dos veces.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
El perfume bueno siempre viene en potes pequeños.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
El zorro que se duerme no caza gallinas.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
Lo que oyes lo olvidas, lo que ves lo recuerdas, lo que haces lo aprendes.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
La verdadera grandeza no renuncia a la amabilidad.
Ni invierno viñatero, ni en otoño sembrador.