Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Cada mozo lancee su toro.
Haz bien, no te arrepientas, haz mal, te esperará a la vuelta de la esquina.
A hombre hablador e indiscreto no confíes tu secreto.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Vino de viñas viejas, qué bien te tomo y qué mal me dejas.
Antes de que acabes, no te alabes.
Casado delgado y fraile tripón, ambos cumplen su obligación.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
La sugestión obra.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Cabellos y cantar, no es buen ajuar.
Bollo de monja, costal de trigo.
Para que suegra y nuera se quieran, un burro debe subir la escalera.
La tórtola ocupa el nido de la urraca.
De uvas a peras.
A perro colimbo, sartenazo en los hocicos
De Jaén, o fuleros o malajes.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
A bicho que no conozcas, no le pises la cola.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
El que no tiene buey ni cabra, toda la noche ara.
Cartas de ausentes, cédulas son de vida.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
No hay boda sin doña Toda.
Buen vino y sopas hervidas, le alargan al viejo la vida.
Una palabra deja caer una casa.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Con hilo de plata labró mi seda, y voy y la tiendo en la alameda.
Te quiero Andrés, por el interés.
Ida la del cuervo, que se fue y no ha vuelto.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Más vale el humo de mi casa que el fuego de la ajena.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
La alegría es el remedio universal de todo mal
El aragonés fino después de comer tiene frío.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
El mono sabe el palo al que trepa.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Tripas llevan corazón, que no corazón tripas.