En tierra de abrojos, abre los ojos.
Febrero, corrusquero; Marzo, ventoso; Abril, lluvioso; Mayo, loro, cubierto de oro.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
La esencia fina viene en frasquito chico.
El pan con hartura y el vino con mesura.
De uvas a peras.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Un millon de moscas no pueden equivocarse: coma mierda (frase anarquista).
Rubias o morenas, cuando pierden el tinte, dan pena.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
Navarro, ni de barro
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
De Jaén, o fuleros o malajes.
El gallo bueno, canta igual en su corral que en el ajeno.
No basta con que yo triunfe. Los demás deben fracasar
Variante: En nombrando al rey de Roma, por la puerta asoma.
Al cabo de los años mil, vuelven las aguas por donde solían ir.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Febrero, cebadero.
Quien cae no tiene amigos.
Para Santa Teresa, rosa en la mesa.
Quien trabaja por sí mismo trabaja por tres
Amistad que murió, nunca renació.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
El que con muchos se casa, a todos enfada.
Dame donde me siente, que yo haré donde me acueste.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
La dama que es distinguida, por sí sólita se cuida.
Cada mozo lancee su toro.
Te casaste, te entera.
Buenas palabras y buenos modales, todas las puertas abren.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
Quien no entiende una mirada, no entiende una larga explicación.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Así como un medicamento amargo cura la enfermedad, las palabras sinceras, que hieren los oídos, benefician el comportamiento.
Ni hermosa que mate, ni fea que espante.
La adulación es como la sombra no nos hace ni más grande ni más pequeño.
Cuando se pelean las comadres, salen a relucir las verdades.
Por San Eugenio, la leña en el hogar y las ovejas a encerrar.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
No hay boda sin doña Toda.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.