No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
El casa del muerto cada uno llora su duelo.
A los ignorantes los aventajan los que leen libros. A Éstos, los que retienen lo leído. A Éstos, los que comprenden lo leído. A Éstos, los que ponen manos a la obra.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
El derecho de los pobres no es más que llanto
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Una pequeña piedra es a veces suficiente para volcar un gran carro
El ternero recental no teme al tigre.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
En cielo despejado puede desatarse de repente una tempestad.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
Lo que no mata engorda.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
A veces perdiendo se gana.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
A quien reparte sus bienes antes de la muerte, agarra una estaca y pégale en la cabeza.
Donde están los hechos, no son necesarias las palabras.
El blanco hielo de agua es mensajero
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Si vives de fiado, vives señalado.
Muchos cabitos de vela hacen un Cirio pascual.
Estrenar casas y domar potros, otros.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
Al hombre inocente, Dios le endereza la simiente.
El carro no avanza si no se engrasan las ruedas
La ingratitud seca la fuente de la piedad.
Sacar las castañas del fuego.
La libertad es un pan bien cocido
En el corro mucha fiesta y en el refectorio feria texta.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Allá van leyes, donde quieren reyes.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
Pescado de buen comer, del mar ha de ser.
El buen paño dentro del arca se vende.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
El remedio más noble contra las injurias es el olvido.
No obstante madrugar tanto, amanece más temprano.
La iglesia está cerca pero el camino es resbaloso; la taberna está lejos pero se puede andar con cuidado.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
Al comer retoños de bambú, recuerda al hombre que los plantó.
A amo ruin, mozo malsín.