Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Es más entrador que una pulga.
La mujer celosa cree en todo aquello que la pasión le sugiere
Una carreta vacía hace ruidos.
En la cancha se ven los gallos.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Rana que canta, señal de agua, la de su charca.
Burlas que son veras, otro las quiera.
Cree el político que los demás son de su misma condición.
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
El zorro que come gallinas cuando ve el gallinero suspira.
Esto tiene más tiras que el calzoncillo de Jesucristo.
Las ideas están exentas de impuestos.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Quien no sabe, no vale nada.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
La mano que da está por encima de la mano que recibe
¡Quien sabe cuántos enemigos tienes en torno a la mesa!.
Hay que amarrar el tamal.
El que no tiene una cruz, se la están haciendo.
Gallo que mucho canta....no cria manteca.
Refregadas, duelen más las llagas.
Septiembre sereno, ni malo ni bueno.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Ansias de grandeza y amistad no están nunca en sociedad
El amor es un acto de fe, y quien tiene poca fe tiene poco amor
Maridos que lejos se ausentan, cornamentan.
Las mujeres donde están sobran, y donde no están faltan.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Cuando el jefe manda bien, huelgan las preguntas.
El mejor espejo es un ojo amigo.
Nunca cages mas de lo que comes.
Los bienes son para remediar los males.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
Confesor que visitas hijas, desde aquí te marco por padre de familias.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Oigo y olvido; veo y recuerdo. Hago y comprendo.
Reniego de bacín de oro em que he de escupir sangre.