No todo el que trae levita es persona principal
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
Por bueno que sea un caballo, necesita espuelas.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
La raíz de todos los males es el amor al dinero.
Piedra que rueda no hace montón.
Cuando el sabio llerra, el necio se alegra.
El porrazo da más ira, cuando la gente nos mira.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
Vieja que baila, mucho polvo levanta.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
De Jaén, o fuleros o malajes.
Como vinagre a los dientes y humo a los ojos es el perezoso para quienes lo emplean.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Lagrimas con pan, pronto se secarán.
Corta es de piernas la mentira y se deja coger en seguida.
El trigo en la panera, y el vino en la bodega.
¡Ay, caderas hartas de parir, y ninguna de mi marido malogrado!.
Todos los hongos son comestibles, algunos solo una vez.
Los hombres envejecen cuando sus lamentos reemplazan a sus sueños.
Madre, casadme, aunque sea con un fraile.
¡Chínchate un ojo!
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Un hormiguero puede causar el derrumbamiento de un dique de mil li.
La fantasía es necesariamente inútil
Del cerdo me gustan hasta los andares.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
Más vale puta moza que puta jubilada.
Más obrar que hablar.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.
Harina mala, mal pan amasa.
En San Antón dijo el gallo a la gallina pon.
Las lagrimas de las mujeres valen poco y cuestan mucho.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
No vengas a asustar con el petate del muerto.
¿Fiaste?. ¡La cagaste!.
El de las piedras hace pan.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
El gañán y el gallo, de un año.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Haz tres veces una cosa que está mal hacer y ya te parecerá buena.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
¡Una sopa de tu propio chocolate!.