Ni en burlas ni en veras, pidas al melonar peras.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
Para el mozo, moza hermosa. Para la moza, mozo gracioso.
A flores nuevas, afeite perdido.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Es de sabios cambiar de mujer.
El que come y canta, tiene los enemigos en la garganta.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
La arruga es viejera, la cana embustera.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
La pollada de Agosto y enero, vale por un carnero.
En una fina no deben faltar un viejo y un burro, pero que el viejo no sea tan burro, ni el burro tan viejo.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
El aprender es amargura; el fruto es dulzura.
Que tienen que ver los cojones para comer trigo.
Lo que para unos es triaca, para otros es caca.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
A falta de vaca, buenos son pollos con tocino.
Llorar (el gato) la muerte del ratón.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Casa sin hijos, higuera sin higos.
De noche y si está la suegra, se ve hasta la leche negra.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
Sigue los impulsos de tu corazón
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
El que coge la verbena en la noche de San Juan, no le picará culebra ni bicho que le haga mal.
Más trazas inventa en cinco minutos una mujer, que el Diablo en un mes.
Tal vez mis hijos vivirán en casas de piedra y ciudades amuralladas - Yo no
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
Para putas y buen pan, Villanubla y Zaratán.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
En la casa del cura siempre hay hartura.
A caballo regalado, no se le ve colmillo.
El buey ruin pereceando se descuerna.
Hay muchos dispuestos a meter su cuchara en la sopa, pero pocos que quieran ayudar a cocinarla.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Ruin amigo no vale un higo.
No querer queso, sino salir de la ratonera.
No se manda al corazón
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Quedarse como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.