Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Quien te hace fiestas que no te suele hacer, o te quiere engañar, o te hará menester.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Estando sabroso el frito, el plato no importa un pito.
En otoño, pan de ayer, vino de antaño y caldito a diario.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Amor forastero, amor pasajero.
Freídle un huevo, que dos merece.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Echarle mucha crema a sus tacos
Esquílalas pero no las desuelles
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Refran viejo, nunca miente.
Donde mengua el trigo, abundan los cerdos
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
Más doblado que carpa de camión.
Se te cayó e cassette
Vecina de portal, gallina de corral.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
De refrán y afán pocos se librarán.
A la boda del herrero, cada cual con su dineo.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Boca cerrada y ojo abierto, no hizo jamás un desconcierto.
Al loco y al aire, darles calle.
Bueno, si breve, bueno dos veces.
Más enredado que un kilo de estopa.
Si vives alegre, rico eres.
A muy porfiado pedir, no hay que resistir.
Después de un gustazo, un trancazo.
Más duro que sancocho de pata.
Pies fríos, corazón caliente.
Comida que mucho hierve, sabor pierde.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Acuérdate, nuera, de que también serás suegra.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Cuando el ama no está en casa, las ollas están sin asa.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Cuervos vienen, carne huelen.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
El amor destierra la vergüenza.
Una variante sería "Quién juega con fuego se termina quemando.
Que no te preocupe de quién es la casa que se quema mientras puedas calentarte con las llamas
Del niño el beso, del viejo el consejo.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Joven intrépido no deja memoria.