Panza llena, quita pena.
Pisar mierda trae buena suerte
Al que le gusta el chicharron, con ver el coche suspira.
Bueno es el cilantro, pero no tanto.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
Colorín colorado el cuento esta acabado.
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Tentar la huevera a las gallinas
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Besóme el colmenero y a miel me supo el beso.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
Otra cosa es con guitarra
Quien casa por amores, malos días, buenas noches.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
Frijoles con coles, pedos a montones.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Se las sabe por libro
Cuidado, que el diablo es puerco.
Más discurre un hambriento que cien letrados.
Quien aprisa asa, quemado come.
Da más vueltas que galleta en boca de vieja.
Me lo contó un pajarito
La tortilla y la mujer, se han de comer en caliente, pues si las dejas enfriar, ni el diablo les clava el diente.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Las cosas no se arreglan con palabras elocuentes.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Al pan pan y al vino vino, y el gazpacho con pepino.
A gusto de los cocineros comen los frailes.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Donde comen dos comen tres.
Otoño entrante, barriga tirante.
Tiene más carne un zancudo en la punta del ala.
Tener el juego trancado.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Enero mes de frío, nieve y puchero.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Siempre friegan los platos los mentecatos.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Tener dolor de muelas detrás de la oreja
Hierba mala nunca muere.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
Más peligroso que mono con navaja.
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
Las zorras y las gallinas, malas vecinas.
La venganza es un plato para tomar frío.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Nadie sabe lo que hay en la olla más que la cuchara que la mueve.