¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
Cerca del rey, cerca del cadalso.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
El viaje no ha acabado aunque ya se vea la iglesia y el campanario
El bien y el mal andan revueltos en un costal.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
La fantasía es la droga de la mente
La mala paga , aunque sea en paja.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
Esto son habas contadas.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
Cuando pitos, flautas; cuando flautas, pitos.
La verdad es a veces amarga de tragar. Pero, como toda buena medicina, hay que tomarla.
El buey a la rueda, y la vaca a la puchera.
Para un hambriento, el pan cuece lentamente.
El matrimonio está como un cacahuete, hay que romper la cáscara para ver lo que hay dentro.
Ajo en el cordero es pecado, tanto en el guisado como en el asado.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Rucio rodado, antes muerto que cansado.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
Ave por ave, el carnero si volare.
Quien tiene arte va por todas partes.
El sabio habla de las ideas, el inteligente de los hechos, el vulgar de lo que come.
Amor con amor se paga.
El burro cuando está alegre, rebuzna y pee.
La reputación dura más que la vida.
Echa un cacho de honradez al puchero, y verás qué caldo sale.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
Pan con pan comida de tontos.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Caja que tuvo alcanfor, quédale el olor.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Si quieres comida mala, come la liebre asada.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
Como el gallo de tía Cleta: pelón, pero cantador.
Ahora es cuando chile verde, le has de dar sabor al caldo.
Llámome carrasco y donde me pica me arrasco.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.