El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
La verdadera mezquita es la que se construye en el fondo del alma.
Cada maestrito tiene su librito.
De bien en mejor.
De abedul la albarca y pasarás la charca.
El que no mira adelante, atrás se queda.
Aunque tengas todo lo que desees en la tierra, nunca dejes de mirar al cielo.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Más deberás a un buen hermano que a un mal cuñado.
Por muy fina la pistola, no apunta bien ella sola.
El que no se consuela es por que no quiere.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
La mano perezosa, pobre es.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Por muchos golpes que de el martillo, el yunque siempre durará más.
El cazador ruidoso es el que consigue menos pájaros.
No penetres demasiado hondo en el corazón de un amigo, no fuese caso que encontrases en él el egoísmo.
Planta eucaliptos para ti, piñeiros para os fillos e carballos para os netos. Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Sube la escalera como viejo, y llegarás como joven.
No hay tonto que no se tenga por listo.
Errar es humano.
Cuando el invierno es lluvioso, el verano es abundoso.
Todo necio confunde valor y precio.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
El hombre está hecho para el trabajo y el ave para volar.
Aún no ensillamos y ya cabalgamos.
No importa el color del gato, lo importante es que se coma a los ratones.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Cuatro bueyes en una carreta, si bien tira para arriba, mejor tira para abajo.
Favorecer, es por norma perder.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
Abrígate en Febrero con dos capas y un sombrero.
Al malo, lo mejora el palo.
Abril sin granizo, Dios no lo hizo.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
Es más fácil ver una paja en el ojo ajeno, que una viga en el propio.
Uñas largas, con guantes de seda se tapan.
De los hijos, el que muere, el más querido.
Gato gordo, honra su casa.
Si yo tuviera una escoba cuantas cosas barreria.
El hábito es al principio ligero como una tela de araña, pero bien pronto se convierte en un sólido cable.
Son más los días que las alegrías.
Unos visten el altar, para que otros digan la misa.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Puerta de villa, puerta de vida.