Descuelga al ahorcado y por él serás colgado.
Acúsole porque pisó el sol.
A los enfermos, los sanos les damos saludables consejos.
Caer es más sencillo que levantarse.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Por Septiembre, quien tenga trigo que siembre.
Palo dado ni Dios lo quita.
Boca con rodilla, y al rincón con almohadilla.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
En salud se cura el sabio, y el necio, ni estando malo.
Si no hubiera cabras, no habría cabritos.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Mas se perdió en Cuba, y venían cantando.
La muerte es imprevisible.
Donde está el rey, a cien leguas.
Hasta el ladrón desconfía del ladrón.
Pascua pasada, el martes a casa.
Vale más un "he hecho", que muchos "voy a hacer".
El cielo me ha designado para gobernar a todas las naciones, porque hasta ahora no ha habido orden sobre las estepas
Vamos a ver de qué tumba salen más muertos.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Aún está la pelota en el tejado.
No se pierde lo que se dilata.
Por mucho madrugar, aparecen las ojeras.
Lo mismo cuesta llegar a cordero que a carnero.
Para llegar a saber, aceite del velón has de oler.
Quien no tiene papo, no es guapo.
A un burro le hacían alcalde, y no lo agradecía.
La mujer lo hace, y el marido no lo sabe.
En toda casa hay muchas mudanzas.
Un día menos, una arruga más.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
No menosprecies, hijo mío, el castigo de Jehová, Ni te fatigues de su corrección; Porque Jehová al que ama castiga, Como el padre al hijo a quien quiere. Proverbios 3:11-12
Quien va a almorzar no invitado, es que no ha desayunado.
El mundo es de la gente activa
Una mala dádiva dos manos ensucia.
Yo no sé hacer empanadas, pero sé donde las hacen buenas.
Jamón empezado, pronto mediado.
El lobo y la oveja, nunca hacen pareja.
El hombre necio, menosprecia a su madre.
El que trae , lleva.
Buena madera, buen oficial espera.
La soga quiebra por lo más delgado.
El arbolito desde chiquito.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
Un corazón tranquilo es la vida del cuerpo
Si quieres ser señor, que tu mujer sea mejor.
A golpe de mar, pecho sereno.
La prudencia nunca yerra.
No es lo mismo predicar que dar cargas de trigo.