Pronto y bien no hay quien.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Este se mete como Juan por su casa.
Hay cabalgadura que le viene grande su herradura.
En mi casa, yo me soy rey y yo me soy Papa.
Todo el orgullo y la opulencia paran en siete pies de tierra.
Fingir no es mentir.
Haber de todo, como en botica.
Quien lee despacito, comprende el escrito.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Es la misma gata, no más que revolcada.
Si te señalo la luna, no te quedes mirando mi dedo.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
Cuando Dios cierra una puerta, abre una ventana.
La más cauta es tenida por más casta.
Después de toda oscuridad hay luz.
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
El que tiene los pies torcidos no llega a donde quiere.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Hay muchos diablos de un mismo pelaje.
Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
Cual es el rey, tal es la grey.
Labranzas de aguja, ni valen más que las de pluma.
La admiración alaba, el amor es mudo
Lo que hoy parece, mañana perece.
Los cuernos y las canas no salen por la vejez.
La casa hecha y el hueco a la puerta.
Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto. Proverbios 3:9-10
Año nuevo vida nueva.
La mercancía bien comprada está medio vendida.
Mal enemigo es el vino si al tomarlo se hace vicio.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
Del que yo me fío me guarde Dios, que de los que no me fío, me cuido yo.
Abierto el saco, todos meten la mano.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Sabio es quien poco habla y mucho calla.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
La sinceridad viene del alma y se lee en el rostro de los sencillos
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Algunos tienen buena jaula, pero malos pájaros.
Hacer mangas y capirotes.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
Untado un dedo, untada toda la mano.
La abadesa más segura, la de edad madura.
El Santo más milagrero es, San dinero.