En la forma de coger la sartén se conoce al cocinero.
Más corre un galgo que un podenco.
Burro pequeñín, siempre nuevecín.
El aburrimiento es consecuencia de la pereza
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
En trece y martes ni te cases ni te embarques ni vayas a ninguna parte.
Gallina que cacarea, pierde el huevo.
Ningún rico se recuerda, cuando era mozo de cuerda.
Unos tanto y otros tan poco.
Cuando fui nuera, nunca tuve buena suegra, y cuando fui suegra nunca tuve nuera.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Deja la bola rodar, que ya parará.
Quiebra la soga siempre por lo más delgado.
Nuestra vida es un río que desemboca en el mar
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
Quien administra hacienda ajena, no se acuesta sin cena.
El pasto que le ha sobrado, es el que engorda al ganado.
Eso son otros veinte pesos.
Cada uno muere de su vicio.
¡Qué buen culo, si fuera suyo!
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Los perros mueven el rabo no tanto a ti como a tu pan.
Viento del solano, agua en la mano.
Sin trabajo no hay recompensa.
Ir contra la corriente, no es de hombre prudente.
Casa de padre, viña de abuelo y olivar de bisabuelo.
Nada tiene al que nada le basta.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Bien reza, quien en servir a Dios piensa.
A todo se acostumbra uno en esta vida, menos a no comer.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Variedad es causa de amenidad.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Para lograr fruto bueno, hay que abonar el terreno.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
Lo que un hombre puede esconder, otro lo puede descubrir.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
A quien enferma para morir, ningún remedio puede servir.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
El niño engorda para vivir, y el viejo para morir.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
No arranques la manzana cuando esté verde. Cuando madure caerá sola..
Al buen pagador no le duelen prendas.
No me hables de flores, que soy jardinero.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.