Por las vísperas se conocen los santos.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Taberna sin gente, poco vende.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
Cada uno canta como quiere.
Más listo y despierto que el ojo del tuerto.
Plata de cura, ni luce ni dura.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
A la mujer fea, el oro la hermosea.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Casa hecha, bolsa deshecha.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
Al amigo y al caballo, no hay que cansarlos.
Alábate pato que mañana te mato.
Al pesar por el bien ajeno, llaman envidia y es veneno.
Aunque la lima mucho muerde, alguna vez se le quiebra el diente.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Porque los loros no tienen médicos, viven siglo y medio; que si los tuvieran, cincuenta años no vivieran.
No todos los que van a la iglesia son santos
Daño merecido, no agravia.
Que cada sacristán doble por su difunto.
Andar con pies de plomo.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Mal es acabarse el bien.
Ni las reinas más hermosas, orinan agua de rosas.
Brizna en ayunas, y sin comer plumas.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Cada cual decía del amor que tenía.
El amor es atrevido más que la ignorancia.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Quien tiene en el corazón el amor por una mujer, no tiene tiempo de odiar
Donde manda el perro, se ata al amo.
Iráse lo amado y quedará lo descolorado.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Quien guarda valores, padece temores.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Quien acomete vence.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Sin tacha ninguna, no hay mujer ni mula.
Saber no va en las canas, ni valor en barbas.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Tanto ganado, tanto gastado.