Por San Raimundo, viene la golondrina del otro mundo.
Los jóvenes van por grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Mal lo aliña quien en sus tiempos no labró la viña.
La cera se destruye y la procesión no camina.
Dádiva forzada no merece gracias.
Paga adelantada, paga viciada.
Hombres de noche, muñecos de día.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Lo que bien empieza, bien acaba.
La más fina mula, patea y recula.
Ausentarse y morirse, todo es irse.
Caballo que es bueno, no ha de menester mucho sonar de su timbre.
Amor, pocas veces da placer, y muchísimas dolor.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
A otra puerta, que ésta no se abre.
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
Abril llovedero, llena el granero.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Para lograr buen tocino, hay que engordar al cochino.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
No hagas leña del árbol débil, haz palillos.
El inferior pecha lo que el superior pega.
Unos nacieron para moler y otros para ser molidos.
El pan de viaje no hace bulto.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Come para vivir y bebe para comer.
La mujer y la gata, son de quien las trata.
Entre más estrecha la mente más grande la boca.
Cuando llueve en Agosto, llueve miel y llueve mosto.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
A la mesa y a la cama, a su hora honrada.
El que utiliza un gran haz de leña para cocinar no tiene consideración con el que ha de recoger la leña.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
Muerto, ¿quieres misa?.
Somos lo que hacemos, sobretodo lo que hacemos para cambiar lo que somos.
Cada uno canta como quiere.
Una alegría compartida se dobla, mientras que una aflicción compartida se reduce a la mitad.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Por las vísperas se conocen los santos.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
A la hora de la quema se verá el humo.