Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
El juez injusto, colgado de un saúco.
Hay que romper el huevo antes de hacer la tortilla.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
La bonanza amenaza borrasca
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
Rey determinado no ha menester consejo.
Quien destruye una colmena, no espere una cosa buena.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Muerto que no hace ruido, mayores son las súas penas.
La honestidad excesiva raya en la estupidez.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Siempre habla un cojo cuando hay que correr.
El agua demasiado pura no tiene peces.
Si no tienes a alguien en la casa de los ídolos, no beberás leche de coco
El haragán es el hermano del mendigo.
Valor y querer, facilitan el vencer.
La ley es como la tela de araña, atrapa los bichos chicos y deja pasar a los grandes.
Se goza más amando que siendo amado
Sale más caro el candil que la vela.
los hombres son de oro y las mujeres de tela.
Cacarear y no poner huevos, cada día lo vemos.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.
Más sabe el zorro por viejo que por zorro.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
El necio hace al fin lo que el discreto al principio.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Cantad al asno y soltará viento.
Los pensamientos no tienen fronteras
Si los cocodrilos comen sus propios huevos qué harían con la carne de una rana.
Es mejor que digan: “Por aquí corrió”, que no “Aquí quedó.”.
Más haces callando que gritando.
A escote nada es caro.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
De buenas en el juego, de malas en El amor.
En el sendero nuevo, camina lentamente.
De casa del abad, comer y llevar.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Debajo del buen sayo está el hombre malo.
Con paciencia y con maña, un elefante se comió una araña.
Ni pidas a mujer hermosa, y prometas a pobre, ni debas a rico.
Mejor solo que mal acompañao.
Culebra no se agarra con lazo.