Cuando los de Anaya perdieron la mula, para unos desgracia para otros fortuna.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
Hasta al mono más listo se le cae el zapote.
Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
Para el mal peón, no hay buen azadón.
Un suspiro es poco alivio.
Algún día cogerá la zorra cabrito.
El que muda de amo, muda de hado.
De necios es huir de consejos.
Casa hecha, sepultura abierta.
En tiempo de guerra, mentiras por mar y por tierra.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Nadie debe avergonzarse de preguntar lo que no sabe.
Toma y daca.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
A cada ermita le llega su fiestecita.
Yo soy la que hiedo, que no el atún que vendo.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Pescar en río revuelto.
Más vale pan duro que ninguno.
Cuando el viejo no puede beber, la fosa le pueden hacer.
Camisa y toca negra no sacan al ánima de pena.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Los tontos, si callan, lo parecen menos.
Hay que subir la montaña como viejo para llegar como joven.
El que ve la mota en el ojo ajeno, vea la viga en el suyo.
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
Hacer mal está mal, hacer bien no conviene
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Pareces mula cargada, a cada paso un pedo.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
Dar caramelo.
No me digais que un gran hombre no llora nunca. Un gran hombre llora, pero sus lágrimas son furtivas.
Por San Juan quemó la vieja el telar.
Al mal circo le crecen los enanos.
No debe de cambiarse de caballo al pasar el río.
Riña por San Juan, paz para todo el año.
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Sabiduría probada, no dársele a uno para nada.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Si muere el cordero, con más razón el carnero.
La mejor palabra es la que no se dice.