El cazador que persigue a un elefante no se detiene para tirar piedras a los pájaros.
En enero, plante ajero; a finales, que no a primeros.
Seguido, seguido, hasta que pase el dolor.
Porfía mata venado, que no venablo.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Fía y vende bien, que la paga ella se bien.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Quien una vez fue ladrón, reincide si halla ocasión.
Al freír los huevos veréis lo que llevo.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
A cautela, cautela y media.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
No es gallina buena la que come en casa y pone fuera.
Ladrón de casa, todo lo arrasa.
Madre dispuesta, hija vaga.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Mata, que Dios perdona.
Se comió mi pan, y se cagó en el portal.
Aún no es alcalde y ya quiere comer de balde.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
No hay medicina para el miedo.
Una cara hermosa lleva en sí secreta recomendación.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Más cagado que palo de gallinero.
El que coge la zorra y la desuella, ha de saber más que ella.
Hay gente bien, en la lata, y mucho guache con plata.
La ira es locura el tiempo que dura.
La visita como el muerto , a los tres días huele mal.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
Ni aunque estudie en Salamanca, se hace la prieta blanca.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Mucho ojo, que la vista erro.
Piedra que rueda, no crea moho.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
El que tiene peones y no los ve, se queda en calzones y no lo cree.
Si la habilidad podría ser ganada mirando, perros serian carniceros.
Mondariz será Mondáriz, cuando la nariz sea náriz.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Nadie apalea a un perro muerto.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Para todo perdido, algo agarrado.
Que dulce queda la mano al que da.