El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
El amor entra por la cocina.
Qué satisfacción estar enamorado
Burro cansado, burro empalmado.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Galga salida, a liebre parida.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
La casa quemada, acudir con el agua.
A dos puyas no hay toro bravo.
Escarba la graja, mal para su casa.
El muerto delante y la griteria atrás.
Si las palabras de salida son hermosas, entonces las palabras entrantes serán muy bonitas.
Magra olla y gordo testamento.
Juanes y burros, en cada casa suele haber uno.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
La muerte en la patria es agradable.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
La zorra se conoce por la cola.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
La rana no puede pensar en el renacuajo como un enemigo.
Hablar por la boca del ganso.
Una canción tan selecta que solo muy poca gente puede participar en el coro.
Donde comen tres, comerán cuatro, añadiendo más en el plato.
Al sudado, el agua fría a un lado.
Al fisgón cuando menos un trompón.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Si tu mal tiene remedio, ¿por qué te afliges?. Y si tu mal no tiene remedio, ¿por qué te afliges?.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad.
El que da grandes cosas quiere a cambio grandes cosas
Lo que no se conoce no se apetece.
Arriba canas y abajo ganas.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Cuatro cosas hay que en darlas está su valer: el dinero, el placer, el saber y el coño de la mujer.
Más quiero poco seguro que mucho en peligro.
El miedo guarda la viña.
Si os duele la cabeza, untáos la rabadilla con manteca.
Rábanos sin pan, poco o nada te alimentarán.
Rotas las raíces del loto siguen unidas sus fibras.
Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Si no quieres que se sepa, no lo hagas.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
No quieras comer perdiz antes de matarla.
Amigo por amigo, el buen pan y el buen vino.