Incluso el día más largo tiene un final
A la que uno no contenta, no bastan dos ni cincuenta.
Gran riqueza cien quebraderos de cabeza.
Si al mediodia el rey dice que es de noche, tú contempla las estrellas.
Agua, poca, y jamón, hasta la boca.
La muerte hace reflexionar.
Harto ayuna quien mal come.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Madre pía, daña cría.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
La lengua no es de acero, pero corta.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
Va como honda que lleva el diablo.
El ruin buey, holgando se descuerna.
Cuídate de los lobos con piel de cordero.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Eso es harina de otro costal.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
La avaricia es como el fuego, cuando más leña se pone, más arde.
¿Esta es la vida?. Dígole yo muerte y corrida.
Huye del mulo por detrás, del toro por delante, y de la mujer por todas partes.
Ocurre en las mejores familias.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Ningún mortal peca, cuando defeca.
Boca seca hace bolsa llena.
Vino y pan andar te harán.
La rata avisada, no muerde carnada.
Sapos cantando, buen tiempo barruntando.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Con buenos modos se consigue todo
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
Bebes vino, no bebas el seso.
La buena mula en el establo se vende.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Botija nueva hace el agua fresca.
No comas judías cuando hayas de andar entre gente de cortesía.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
Poco pene tiene el que tiene poco. Mucho pene tiene el que se lo paga, y puta es su madre.
Volverse la albarda a la barriga.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Saber demasiado es envejecer prematuramente.
Bestia sin cebada, nunca buena cabalgada.
Las más suaves angarillas, también matan las cosquillas.
Las flores son para los muertos.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Espada y mujer, ni darlas a ver.