A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
El mandamiento del pobre, primero reventar antes que sobre.
Sé constante en tu corazón; haz firme tu pecho; gobierna no solo con tu lengua. Si la lengua del hombre fuese el timonel de una embarcación, el Dios sería su capitán.
El que a pueblo extraño va a enamorar, va a que lo engañen o a engañar.
Aprende, aunque sea a coces y bofetones.
Quien cae no tiene amigos.
Comparte la carga y ésta será más ligera.
La reputación dura más que la vida.
Madre no hay más que una.
El que llega tarde, no bebe caldo
El corazón es un guía que los pies siguen
La comprensión siempre llega más tarde.
A los treinta doncellez, muy rara vez.
Nunca falta de que reírse.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
Comenzar es la mitad de cualquier acción.
Donde hubo pan migajas quedan.
Antes con buenos hurtar que con malos rezar.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Hijo descalostrado, medio criado.
Cada burro apechuga con su carga.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
El tiempo y las palabras no pueden volver a recogerse.
Blanco y mojado, sopas de leche.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
Mal haya el romero que dice mal de su bordón.
Al bobo, múdale el juego.
Cochinillo de Febrero, con su padre al humero.
Adoba tu paño y pasarás tu año.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Si cada uno barriera delante de su puerta, ¡qué limpia estaría la ciudad!
Decir la verdad es como escribir bien, se aprende practicando
Al roto, patadas y porotos.
Si lo piensas, decídelo. Si lo decidiste, no lo pienses.
Si hubieres menester a alguno, bésale en el culo, si él te hubiere menester, bésete él.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
La suerte del gavilán, no es la misma del garrapatero.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Nadie sabe para quien trabaja.
Aconseja al ignorante, te tomará por su enemigo.
Hay ojos que de legañas se enamoran.
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
No por mucho cargar sobre los hombros a los amigos te vuelves jorobado
A consejo ido, consejo venido.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Pan tierno, casa con empeño.
Un solo dedo no puede atrapar un piojo.
En lo ajeno, reina la desgracia.