Al santo que no me agrada, ni padre nuestro ni nada.
Día nublado engaña al amo y al criado.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
Las lágrimas de los buenos no caen por tierra, al contrario van al cielo, al seno de la divinidad.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
De la abeja y de la vaca, en Abril muere la flaca.
La única razón para no triunfar en la vida es no haber nacido.
Cuando vayas a comer, bebe por primera vez.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Hacer favores, empollar traidores.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Amistades que del vino se hacen, al dormir la mona se deshacen.
El hombre que no sabe sonreír no debe abrir la tienda.
A enemigo que huye, puente de plata.
El tiempo vuela, que se las pela.
Sal no se cuenta con que es salado.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
No hay cuna que más apriete que la del mismo palo.
A quien da y perdona, nácele una corona.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
Vaca ladrona no olvida el portillo.
Buena mula, mala bestia.
Como flores hermosas, con color, pero sin aroma, son las dulces palabras para el que no obra de acuerdo con ellas.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Casa que a viejo no sabe, poco vale.
Cada uno donde es nacido, y bien se está el pájaro en su nido.
Por la calle van diciendo, poco nos llevamos todos.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Con rastra y soltera, tenla por ramera.
El estúpido es como el ladrón de campanas que se tapa los oídos para no ser oído mientras roba.
A consejo malo, campana de palo.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
A buey viejo, pasto tierno.
El amor es ciego, pero ve a distancia
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
El corazón jamás habla, pero hay que escucharlo para entender.
Ratones nos dé Dios, y gatos nos los daremos.
Bebe y ata la bota.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
Hay que desconfiar siete veces del cálculo y setenta veces del calculador.
La fe infundada en la autoridad no es fe
Febrero el corto, el pan de todos.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.