Antes de hablar, pensar.
Una alegría esparce cien pesares.
Rey sin consejo, pierde lo suyo y no gana lo ajeno.
Donde hay patrón no manda criado.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
El burro busca al otro burro para rascarse.
Cuentas claras conservan amistades.
Enero caliente, el diablo trae en el vientre.
Casa mía, casa mía, por pequeña que tú seas me parece una abadía.
Donde comen cuatro comen cinco.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Aunque no lo veamos, el sol siempre está.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
El arbolito desde chiquito.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Para aprender, perder.
Donde hay pelo hay alegría.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
El corazón engaña a los viejos.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Si vives en mi corazón, viviras gratis.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Esas perlas, perdónalas, por tener que engarzarlas.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Solo hazlo y terminará el pánico.
El asno enamorado, muéstralo a coces y a bocados.
Madre, casarme quiero, que ya llegó el candelero.
Bendita la casa que a viejos sabe.
Quien no arde en llamas no inflama
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
Diez mil preguntas, son una pregunta. Si contestas una pregunta, desaparecen las diez mil.
Riña de amantes, agua referescante.
Si te pica un alacrán, las campanas a repicar.
La vida es un gorro; unos se lo ponen, otros se lo quitan.
Jamás busques la respuesta en los lugares que no existen.
Si un arco iris dura un cuarto de hora, ya no se mira más.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
A can que lame ceniza, no fiarle harina.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
El camino hacia el cielo pasa por una tetera.
Cielo a corderos, agua a calderos.
Hermano mayor padre menor.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Para los hombres de mar, antes que letras nadar.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.