Madrastra, ni de cera ni de pasta.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Quien habla con argumentos, no grita ni hace aspavientos.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Cada mochuelo, a su olivo.
Una respuesta amable mitiga la ira.
Para uno que madruga otro que no duerme.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
El que te cuenta los defectos de los demás, contará a los demás tus defectos.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
Buscar excusas a una idiotez es cometer otra.
Cada gallina a su gallinero.
Un clave pequeño abre grandes puertas.
Nunca hagas grande a quien nació rastrero.
Y vuelta la burra al trigo.
Los actos son los frutos; las palabras las hojas.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
Solamente los imbéciles no cambian de opinión
Acuérdate, suegra, que fuiste nuera.
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.
Sufra quien penas tiene, que tiempo tras tiempo viene.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Quien casa una hija, gana un hijo.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Cuando ya no se ama se pierde de golpe la memoria
A la oveja mansa, cada cordero la mama.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
En enero, cada oveja con su cordero.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
A cada paje, su ropaje.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Al que nace barrigón, aunque lo fajen de niño.
Antes di que digan.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
Mil amigos son demasiadamente poco; un enemigo es demasiadamente mucho.
La felicidad y el arco iris nunca se ven en la propia casa, solo en casa de los demás
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Hay tres cosas que nunca podran recuperarse: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad perdida.
Muchachada que nace barrigón, ni que lo fajen Chiquita.
Ningún amigo como un hermano, ningún enemigo como un hermano.
El dolor embellece al cangrejo.