Una buena mañana hace buena la jornada.
El hombre nació para morir, es mortal.
Es fácil nadar cuando os aguantan la barbilla.
Caras vemos, corazones no sabemos.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
La ilusión del cazador, a una mentira otra mayor.
Con leña prometida no se calienta la casa.
Hay que amarrar el tamal.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Todos los días no se le muere el burro al arriero.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Castellano fino: al pan pan, y al vino vino.
Si el que te aborrece tiene hambre, dale de comer pan; si tuviere sed, dale de beber agua.
Caldera observada no hierve jamás.
Carnero, hijo de oveja, no yerra quien a los suyos semeja.
No se puede tapar el sol con un colador de cocina.
Cuanto más pobre, más hijos.
Fraile con sueño tiene mal rezo.
Es mejor una mirada al frente que dos hacia atrás.
Destruye al león cuando solo es un cachorro.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
Los burros prefieren la paja al oro.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Huir por vileza es vergüenza, evitar un peligro es prudencia.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Al freír será el reír.
Tanto pedo para cagar aguado.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
Cuando estás solo contigo mismo no puedes mentir.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
El hijo que está en casa no es estimado por los padres.
Yo no tengo por qué sudar fiebres ajenas.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Desbarata hasta un balín.
Donde todos salen llorando, no puedo yo ir cantando.
Es más bello dejarse engañar diez veces que perder una vez la fe en la humanidad
Perro que ladra, no muerde. Perro que no ladra, muerde.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
El amor es como el agua que no se seca.
Si te sientas en el camino, ponte de frente a lo que aún has de andar y de espaldas a lo ya andado.
La nieve presagia una buena cosecha.
Al miedo plata; y al amor cariño.
A cama chica, echarse en medio.
Hablar poquito, y mear clarito.
A consejo de ruin, campana de madera.