Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Ahora adulador, mañana traidor.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Las palabras son como las abejas: tienen miel y aguijón.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Todas las cosas tienen un fin, excepto las salchichas, que tienen dos.
Al fuego y al fraile no hurgarles. Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Una vez se engaña a un gitano, dos a ningún cristiano.
El pato que quiere pasar por cóndor termina siendo ganso.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
La tercera es la vencida"
A rey muerto, principe coronado.
Por los Reyes lo conoce el buey, y por San Sebastián el gañán.
Burro empinado, por hombres es contado.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Siembra melones y recogerás melones; siembra habas y recogerás habas.
Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Cuando el león envejece hasta las moscas le atacan.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
La adversidad forja hombres; la buena fortuna crea monstruos.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
De trigo o de avena, mi casa llena.
Caer para levantarse, no es caer.
Más vale maña que fuerza.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Empieza la tarea y luego termínala.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Al potro que le alabe otro.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Los toros van con los toros, los bueyes con los bueyes
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
A santos viejos no se les prenden velas o Santo viejo no hace milagro
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Conejos y liebres vendo, porque los prendo.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
El viejo en su tierra y el mozo en la ajena miente de igual manera.
Los suspiros llegan mas lejos que los gritos.
A ponerse las alpargatas que lo que viene es joropo.
Hijos y mujer añaden menester.
El futuro pertenece a los que se preparan para él.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta