Mira a tu suegra, así será tu mujer de vieja.
Para que no pierda el paso la burra, de cuando en cuando una zurra.
Dar a guardar las ovejas al lobo.
?Sin tigres en el monte, el mono es rey.
Leer entre renglones.
Del hombre bruto, no sale ningún fruto.
La oración de Zumaque: para trbajar no te mates.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
A perro macho lo capan una sola vez
Quien te adula, te traiciona.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Un país con muchos arenques no necesita médico.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Los sueños del gato están poblados de sonrisas.
A padre ahorrador, hijo gastador.
¿Quién con una luz se pierde?
Cada cual habla según como le fue en la feria.
A barriga llena, corazón contento.
Desee bien, sea bueno.
Chimenea nueva blanca unos días, y al cabo negra.
Grande o pequeña, cada uno carga con su leña.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Una rata dentro de una tinaja.
El saber no ocupa lugar.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
La fe no tiene miedo.
Pasado mañana, mañana será ayer.
Camaron que se duerme se lo lleva la corriente.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
El amor es de las jóvenes y el chismorreo de las viejas
El amor enseña a los asnos a bailar
La vida es para una generación; un buen nombre, para siempre.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Hay quien no ve su camino.
Recuerda, si hay tormenta habrá arco iris.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Con caracoles, higos y brevas, agua no bebas.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Las tormentas y las guerras no duran siempre.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.