De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Hijos casados, duelos doblados.
Los pájaros escuchan las palabras del día y las ratas las palabras de noche.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
El verdadero huérfano es el que no ha recibido educación.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
De buena harina, buena masa.
El burro hablando de olotes.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Baila más que un trompo.
La hermosa mujer, es una buena mujer.
No le pidas peras al olmo.
Cuando un perro ladra a una sombra, mil perros más hacen de ella una realidad.
Palabras de santo, uñas de gato.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Amistad veloz, arrepentimiento asegurado
Ojo de garza, que gallina no ve de noche
El cojo correrá si tiene que hacerlo.
Buscarle la quinta pata al gato.
Dies ila, dies ila, si eres bobo espabila.
Cantando se van las penas.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
El gañán y el gallo, de un año.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
Dos capitanes hunden la nave.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
Inflama más la comida que las musas
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
Cruz y raya, para que me vaya.
Cartas cantan.
Más vale que sobre que no que falte.
El agua fluye, las piedras se mantienen.
Viendo al payaso, soltando la risa.
El hijo que quieras más, ése se te irá en graz.
Muchas palabras verdades se dicen en broma.
Que chulo tu chucho colocho
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Ya muy viejo Salomón, de un niño tomo lección.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
Me lo contaron y lo olvidé. Lo vi y lo entendí. Lo hice y lo aprendí. (Confucio, 551-479 a. C.)
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.